EL PROGRAMA "ÉCHAME UNA MANITA"
1991-1994

 

 

En diciembre de 1990 se constituyó el Patronato del Centro Histórico, A.C., integrado por personalidades de la cultura, la comunicación y los negocios, el cual creó un organismo privado denominado Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México, como un instrumento de acción compartida entre el gobierno del Distrito Federal y los distintos actores sociales y privados.

A principios de 2002, el Fideicomiso fue convertido en un organismo público cuyos recursos provienen ahora de la hacienda del Gobierno del Distrito Federal (GDF).Para el año 2002, el GDF asignó 50 millones de US dólares al Fideicomiso para obras de infraestructura, arreglo de fachadas y mobiliario urbano en un perímetro de 34 manzanas (de las 668 que comprende el perímetro declarado en 1980 como "Zona de Monumentos").

A partir de 1991, la tarea del Fideicomiso del Centro Histórico fue promover y apoyar todas aquellas iniciativas, públicas y privadas, que con acciones de calidad contribuyeran a la recuperación, protección y conservación del Centro Histórico de la Ciudad de México. "¡Échame una manita!" fue el primer programa para la conservación del Centro Histórico. Se desarrolló de 1991 a 1994.

 

EL PROGRAMA

Este programa para la conservación del Centro Histórico de la Ciudad de México y que duró tres años (1991-1994), fue lanzado por una gran campaña de difusión con el lema "¡Échame una manita!".

Más que un Programa en el sentido tradicional del término, "¡Échame una manita!" fue una convocatoria a la participación de propietarios e inversionistas, y su enfoque quiso superar la mera restauración de monumentos aislados. Quiso contemplar integralmente los aspectos urbanos, arquitectónicos, sociales, económicos y políticos del Centro Histórico, buscando atraer inversiones mediante intervenciones públicas en la remodelación de calles y plazas.

El Programa de "¡Échame una manita!" consistió, por otra parte, en un conjunto de nuevos instrumentos de intervención: técnicos, fiscales, administrativos y financieros, indispensables para superar la compleja problemática que en la mayoría de los casos presenta la recuperación de los inmuebles de un Centro Histórico, apoyando con financiamiento, incentivos y facilidades a todos aquellos actores interesados en restaurar o rehabilitar los inmuebles, sean éstos usados para equipamientos, vivienda, actividades comerciales o de servicio. El paquete de estímulos que ofreció el programa fue el siguiente:
- Financiamiento,
-  Incentivos Fiscales,
-  Facilidad Administrativas,
- Apoyo Técnico,
- Sistema de Transferencia de potencialidad.

"¡Échame una manita!" fue también un mecanismo de coordinación para conciliar los intereses de los propietarios y comerciantes que realizaban la inversión, los arquitectos que se encargaban de los proyectos, las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), ambos responsables del patrimonio monumental, el entonces Departamento del Distrito Federal (DDF)[1], que vigiló los aspectos urbanos, arquitectónicos y de seguridad estructural de las construcciones, las empresas constructoras que se encargaban de realizar las obras, y los demás actores involucrados en la recuperación del Centro Histórico.

Aunque se aplicó a una área limitada del Centro Histórico (unas treinta manzanas: la misma zona que, en el 2002, el Gobierno del Distrito Federal decidió intervenir de nuevo) el impacto del Programa fue significativo, porque detonó la toma de consciencia colectiva de la necesidad de "rescatar" el Centro Histórico, tanto a nivel de su patrimonio edificado como en cuanto a su función de centralidad. Con sus proyectos y acciones, y su llamada a la participación activa de todos, "¡Échame una manita!" permitió crear una dinámica amplia hasta hoy en día, apoyada por numerosos actores públicos y privado.

 

LAS ACCIONES

El enfoque tradicional con respecto a la "protección" del patrimonio cultural urbano suele estar basado más en el control que en la promoción y en los incentivos, limitándose en difundir las normas bajo las cuales se pueden llevar a cabo determinados proyectos y carecen de instrumentos para incentivarlos y hacerlos viables. El Programa "¡Echame Una Manita!" propuso un conjunto de instrumentos que permitió, en muchos casos con éxito, superar las dificultades que se presentaban, buscando sistemáticamente lograr la factibilidad de los proyectos, y estimulando - con un gran esfuerzo de difusión - la participación activa de la sociedad.

El nuevo enfoque se apoyó también sobre el pleno convencimiento de que todas las acciones eran importantes: restaurar edificios, limpiar plazas, mejorar vecindades, cambiar anuncios, recuperar fachadas, promover eventos gastronómicos y culturales, etc. Todas estas acciones dieron un respaldo real al programa, porque involucraron a una gran diversidad de actores en la recuperación del Centro Histórico.

El éxito del Programa se debió tambien a la permanente asesoría prestada por el personal del Fideicomiso a través de un "ejecutivo de proyecto", encargado del seguimiento de cada proyecto, ayudando a cada propietario a conseguir los financiamientos requeridos, a gestionar ante las autoridades los permisos y licencias que se requieren, asi como en obtener los incentivos que el Gobierno de la Ciudad otorga. Por otra parte, el Fideicomiso proporcionó la asesoría técnica neceseria para la integración de los expedientes técnicos de los proyectos y obras.

 

FINANCIAMIENTO

El Programa se propuso innovar en lo que se refiere a financiamiento de los proyectos de los particulares que le permitieran arreglar sus inmuebles o reacondicionar sus establecimientos comerciales o de servicios. No todas las obras requirieron de crédito. La gran mayoría pudieron llevarse a cabo con recursos propios. Las obras públicas fueron financiadas a través de recursos presupuestales del Gobierno de la Ciudad.

El esquema de financiamiento operó con recursos de Nacional Financiera[2], a través de sus intermediarios financieros. Además, para reforzar la atención a los pequeños negocios, se pudo contar con el respaldo del Fondo de Desarrollo Económico y Social del Distrito Federal (FONDEF), a través de sus programas de capacitación, asistencia técnica y financiamiento.

El crédito se podía destinar a:
-  Restauración, rehabilitación y construcción de inmuebles;
-  Reacondicionamiento de establecimientos comerciales y de servicios;
-  Restauración de fachadas y rehabilitación de obras exteriores.

El respaldo financiero se otorgó para apoyar las necesidades de capital de trabajo e inversiones fijas. Las tasas de interés fueron preferenciales, pero no subsidiadas. La evaluación de la solicitud de financiamiento se realizó conforme a las políticas crediticias de cada institución, en función de la viabilidad del proyecto, del flujo de efectivo que permitiera su pago, y la existencia de una garantía que lo respaldara, que podía ser a través de bienes inmuebles, avales o fianzas.

 


B/ INCENTIVOS FISCALES

Los primeros incentivos fiscales locales para favorecer la regeneración del Centro Histórico se otorgaron, a partir del año de 1991, en el marco de este Programa, mediante la expedición de un ACUERDO por parte del entonces llamado "Regente" de la Ciudad (desde 1997, "Jefe de Gobierno"). Este Acuerdo fue renovado anualmente, e incluso apliado en sus alcances en el año 2000 (véase el Código Financiero del Distrito Federal).

- INCENTIVOS FEDERALES
En el marco de "¡Échame una manita!", a nivel federal, se otorgaron los incentivos siguientes en materia de Impuesto Sobre la Renta (ISR):-  Reducción de la depreciación inmobiliaria de 20 a 10 años; es decir, el 10 % anual en vez del 5 %.-  Tratándose de una deducción anticipada, se autorizó deducir el 77 % de la inversión en un solo año, en vez del 51 %.

- INCENTIVOS LOCALES
El Gobierno de la Ciudad otorgó un subsidio equivalente al 100 % por concepto de:
-  Impuesto predial, durante la obra,
-  Impuesto sobre adquisición de inmuebles (ISAI)
-  Contribuciones de mejoras,
-  Derechos de expedición de licencia de construcción,
-  Inscripción en el Registro Público de la Propiedad.
Estas reducciones fiscales se ofrecieron para obras en inmuebles catalogados previa tramitación de un Certificado de Restauración, que expedía en aquel entonces la Coordinación General de Reordenación Urbana y Protección Ecológica del DDF (en la actualidad dicho Certificado es otorgado por la Dirección de Sitios Patrimoniales de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del GDF).

 

C/ SISTEMA DE TRANSFERENCIA DE POTENCIALIDAD

El Programa se acompañó de la creación de un nuevo mecanismo de financiamiento subsidiado para el Centro Histórico, que se utilizó hasta 1997 y que se encuentra todavía hoy en día (julio de 2002) en revisión: el SISTEMA DE TRANSFERENCIA DE POTENCIALIDAD DE DESARROLLO URBANO.

Este sistema se fundamenta en los artículos 50 a 53, capítulo V, de la Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal aprobado en 1996 por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Su aplicación permitió la captación de recursos financieros para la recuperación del Centro Histórico. En efecto, el Programa General de Desarrollo Urbanol consideraba que el Centro Histórico tiene las infraestructuras y los servicios suficientes para soportar una intensidad de construcción promedio de seis veces el área de los terrenos. Sin embargo, los inmuebles del Centro Histórico no pueden utilizar este potencial de edificación en altura, tanto por el respeto que se merecen los edificios históricos como por la necesidad de conservar el perfil en altura que tienen la zona.

Esta pérdida de potencial del desarrollo inmobiliario en el Centro Histórico, que a veces cuestiona la rentabilidad de los proyectos, puede compensarse mediante el sistema de "Transferencia de Potencialidad". Los propietarios o inversionistas que rehabilitan un inmueble pueden "vender" el potencial en altura no utilizado del edifico a favor de una mayor densidad de edificación en proyectos localizados en otras áreas de la Ciudad. Los recursos obtenidos se aplicaron a la restauración y/o rehabilitación de edificios en el Centro Histórico. El sistema fue operado hasta el año de 1997 por el Fideicomiso de Transferencia de Potencialidad.

 

D/ FACILIDADES ADMINISTRATIVAS

Todos los trámites relacionados con las obras en el Centro Histórico se gestionaron ante el Gobierno de la Ciudad a través del Fideicomiso. Cuando por su complejidad o importancia el proyecto lo ameritaba, se hicieron reuniones en las cuales se presentaba la propuesta a nivel de anteproyecto, y todas las Instituciones involucradas hacían sus observaciones para que se incorporaran al proyecto ejecutivo. Esta "mesa de proyectos" interinstitucional permitió superar la desalentadora "tramitolo que se presentaba al hacerse revisiones parciales e independientes, por parte de cada dependencia pública involucrada en la aprobación de los proyectos. La coordinación entre las Instituciones permitió abatir los tiempos, simplificar los trámites y, sobre todo, reducir las molestias para los propietarios e inversionistas, que antes tenían que recurrir a una multitud de oficinas para obtener sus permisos y licencias. (Sin embargo, a pesar de estos avances, se puede llegar a todavía mayores niveles de simplificación y coordinación administrativas.

 

E/ ASESORÍA TÉCNICA

Para lograr intervenciones de calidad se requiere de un apoyo técnico adecuado, desde la elaboración de los proyectos, hasta la ejecución de las obras. Cuando fue posible, este apoyo técnico lo proporcionó el Fideicomiso directamente, pero, en general, procuraba poner en contacto a los propietarios de los inmuebles con despachos de arquitectos, diseñadores y constructores de reconocida capacidad y con experiencia en el área de: restauración de fachadas, acondicionamiento de locales comerciales, diseño de anuncios y toldos, etc. Este método de trabajo permitió la incorporación al Programa de un gran número de arquitectos restauradores, garantizando una óptima calidad de las obras.

 

 

RESULTADOS 1991-1994

Las acciones realizadas entre 1991 y 1994 en el marco del Programa fueron las siguientes:

* 626 inmuebles del Centro Histórico fueron intervenidos,
     + superficie construida rehabilitada: 898,675 m2
     + superficie de fachadas intervenidas: 398,205 m2

* 58 % de los inmuebles intervenidos eran catalogados como monumentos históricos o artísticos por el INAH o por el INBA.

* 94 % de las obras las realizó el sector privado, con el 67.8 % de la inversión total (la inversión total fue de 151.5 millones de dólares[3]).

* Solamente el 23 % de las obras fueron de restauración integral de inmuebles; el 8 %, de obras nuevas; 18 % para acondicionar locales comerciales, y en un 51 % de los casos las obras consistieron solamente en intervenir las fachadas de los inmuebles (por lo que algunos criticaron al rograma como una acción de puro "fachadismo!).

* Se llevaron obras importantes de rehabilitación y/o re-uso de inmuebles, como la sede de la Secretaría de Educación Pública, el Museo José Luis Cuevas, Santa Teresa la Antigua, la sede de la Sociedad de Ex - alumnos de la Facultad de Ingeniería, la Fundación Lucas Alamán, la Escuela Nacional de Jurisprudencia, la Biblioteca del Congreso, la Escuela de Economía, el Club de Banqueros, el Museo Universitario del Colegio de San Ildefonso, el Coro del Templo de Santo Domingo, la Biblioteca del Sindicato de Educación, el Salón México o el estacionamiento subterráneo de Bellas Artes.

* Se iniciaron obras de restauración en el Hospital de Jesús, el edificio de La Nacional, y varias oficinas del Banco de México así como la creación de un hotel de *****, el Holiday Inn, en la calle 5 de Mayo.

* Con el Programa de Rescate de Calles se recuperó la imagen urbana de la zona, comprendida entre las calles de Tacuba (al norte) y 16 de Septiembre (al sur), y del Eje Central (al poniente) al Zócalo (al oriente): nuevos pavimentos, banquetas, iluminación. mobiliario urbano.

* Entró en operación el programa turístico Paseo por el Centro con tres TRANVÍAS haciendo recorridos por los sitios más importantes, con la compañía de guías profesionales multilingües.

* Se presentaron grandes exposiciones, como "MEXICO. Esplendores de Treinta Siglos", y "Tesoros Artísticos del Vaticano".

* Se editaron varios libros y una revista de gran formato sobre el Centro Histórico, y se realizó una serie de eventos culturales, gastronómicos y artísticos.

Después de estos resultados, el siguiente paso fue garantizar la permanencia del proceso de recuperación del Centro Histórico. Ya se había generado una dinámica, y los diferentes organismos involucrados, incluyendo al Fideicomiso, estuvieron preparados para continuar trabajando a favor de esta meta.

La campaña "¡Échame una manita!" fue una operación publicitaria muy importante para el éxito del Programa. Demostró que la suma de voluntades y esfuerzos públicos (incentivos fiscales, ) y privados (inversiones, ), era fructífera. Se puede considerar como el inicio de lo que esperamos sea un proceso de regeneración integral del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Para saber más: véase la publicación "Echame una Manita. Centro Histórico 1991-1994", editada por el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México en noviembre de 1994 (128 páginas).

[1] En 1997, fecha de la primera elección del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, el "DDF" fue sustituído por el "Gobierno del Distrito Federal".

[2] El Consejo Directivo de Nacional Financiera S.N.C autorizó en abril de 1992 la creación e inició de operaciones de la Dirección Regional del Centro Histórico así como el establecimiento del Centro NAFIN, para el Desarrollo de la Micro y Pequeña Empresa. Con este medida, Nacional Financiera S.N.C. consolidó su acción en el Distrito Federal (12 sucursales ubicadas en el C.H. atendieron las solicitudes de financiamiento).

[3] Calculado en dólares de febrero 2001: $ 9.8 pesos por US dolar.